Sucesiones · Italia

La pensión italiana del fallecido: qué pueden cobrar los familiares desde Argentina

Haberes devengados no cobrados y pensión a los superstiti: qué le corresponde a la familia en Argentina y cómo pedirlo vía ANSES según el Convenio de 1981.

Cuando fallece una persona que cobraba una pensión italiana, sus familiares pueden tener derecho a dos prestaciones distintas. La primera son los haberes devengados y no cobrados (ratei maturati e non riscossi): las cuotas de pensión ya ganadas hasta el fallecimiento que el titular no llegó a percibir. La segunda es la pensión a los superstiti (pensione ai superstiti), el equivalente italiano de nuestra pensión por fallecimiento. Son institutos diferentes, con beneficiarios y reglas propias, y ambos se pueden gestionar desde Argentina sin viajar. Entender la diferencia importa, sobre todo si todavía estás evaluando qué hacer con la herencia.

Dos prestaciones distintas, con lógicas diferentes

Los haberes devengados y no cobrados son un crédito hereditario. El INPS (Istituto Nazionale della Previdenza Sociale) lo explica con claridad en su ficha sobre la liquidación de cuotas de pensión a los herederos: las cuotas maduradas y no cobradas en vida por el pensionado entran en el acervo hereditario y se transmiten a los herederos según las reglas comunes del derecho civil. Se cobran por ser heredero, no por ser cónyuge o hijo del fallecido.

La pensión a los superstiti, en cambio, es una prestación previsional autónoma. No forma parte de la herencia: la ley italiana la asigna directamente a ciertos familiares, con porcentajes y requisitos propios. Las dos prestaciones siguen entonces caminos separados: una pasa por la sucesión, la otra no.

Esta distinción tiene consecuencias muy prácticas. Cambian los beneficiarios, cambian los montos y cambia el trámite. Y la decisión de aceptar o renunciar a la herencia afecta a una prestación, pero no a la otra.

Haberes devengados y no cobrados: un crédito que entra en la herencia

Según el INPS, el rateo es la suma de las cuotas de pensión no cobradas por el titular al momento del cese de la pensión. Incluye, por ejemplo, la parte proporcional del último mes y la cuota de la tredicesima —el aguinaldo italiano— madurada hasta la fecha del fallecimiento.

El instituto los paga siguiendo un orden preciso: al cónyuge supérstite; a falta de cónyuge, a los hijos vivos al momento de la muerte; a falta de cónyuge e hijos, a los demás herederos legítimos o testamentarios. La consecuencia es importante para las familias con parientes lejanos o testamentos: podés ser hermano, sobrino o heredero testamentario sin derecho alguno a la reversibilidad y aun así cobrar los haberes devengados. Alcanza con la calidad de heredero.

Hay además un mecanismo de oficio que conviene conocer. Cuando el cónyuge supérstite o un hijo menor pide la pensión de reversibilidad, el INPS liquida de oficio también los haberes devengados, sin necesidad de una solicitud separada. Pero si otro heredero presenta antes una solicitud específica de ratei, el pago de oficio se bloquea: las sumas se reparten entre todos los herederos que las pidieron, cada uno por su cuota. Fuera de esos casos, la solicitud se presenta online al INPS a través del servicio dedicado, o mediante un patronato.

Si estás evaluando renunciar a la herencia, no pidas los haberes

Acá aparece el punto más delicado, y el que más se pasa por alto. Los haberes devengados son un crédito del causante: pedir su liquidación y cobrarlos es un acto que solo un heredero tiene derecho a realizar. Como explicamos en la guía sobre renunciar o aceptar una herencia italiana desde el exterior, cobrar un crédito del causante puede valer como aceptación tácita de la herencia. Y quien aceptó de manera tácita pierde la posibilidad de renunciar o de acogerse al beneficio de inventario.

La regla práctica es simple. Si el patrimonio del difunto puede tener deudas y todavía no definiste tu posición frente a la herencia, no pidas los ratei ni cobres sumas de la pensión. Primero se decide si aceptar, cómo y con qué protección; recién después, si aceptás, se reclaman los créditos. Ordenar la secuencia con asesoramiento evita perder opciones por un trámite que parecía inofensivo.

La pensión a los superstiti, en cambio, queda fuera de este problema: no es herencia, y pedirla no implica aceptar nada. Por eso distinguir bien los dos institutos es lo primero que hacemos al analizar cada caso.

La pensión a los superstiti: reversibilidad e indirecta

La ficha del INPS sobre la pensión a los superstiti distingue dos variantes. Se llama reversibilidad (pensione di reversibilità) cuando el fallecido ya estaba jubilado: los familiares reciben un porcentaje de la pensión que él cobraba. Se llama pensión indirecta (pensione indiretta) cuando el fallecido todavía no era pensionado pero estaba asegurado: se exige que haya alcanzado 15 años de antigüedad asegurativa y contributiva, o bien 5 años, de los cuales al menos 3 dentro del quinquenio anterior al fallecimiento.

Los beneficiarios están definidos por la ley, no por el testamento. El cónyuge o la parte de la unión civil, incluido el cónyuge separado; el divorciado solo bajo condiciones precisas, entre ellas ser titular de la cuota alimentaria post divorcio (assegno divorzile) y no haberse vuelto a casar. Los hijos menores de edad; los estudiantes a cargo, hasta los 21 años si cursan escuela o formación profesional y hasta los 26 si cursan la universidad, dentro de la duración legal de la carrera; los hijos inhábiles para el trabajo a cargo del padre, sin límite de edad. A falta de cónyuge e hijos pueden acceder los padres mayores de 65 años y, en su defecto, los hermanos y hermanas inhábiles a cargo, siempre que no sean titulares de otra pensión.

Los porcentajes sobre la pensión del causante son estos:

  • cónyuge solo: 60%
  • cónyuge y un hijo: 80%
  • cónyuge y dos o más hijos: 100%
  • un hijo solo: 70%; dos hijos: 80%; tres o más hijos: 100%

La pensión corre desde el primer día del mes siguiente al fallecimiento. Dos detalles completan el cuadro. El cónyuge que se vuelve a casar pierde el derecho, pero recibe por única vez una asignación igual a dos anualidades de su cuota. Y para el cónyuge, los padres y los hermanos, el importe se reduce si sus propios ingresos superan los límites de la tabla F de la ley italiana 335/1995; la reducción no se aplica si en el núcleo hay hijos menores, estudiantes o inhábiles.

El Convenio de seguridad social Italia–Argentina

¿Y si el fallecido no reunía los requisitos con los aportes italianos solos? Ahí entra el Convenio bilateral de seguridad social entre Italia y Argentina, firmado en Buenos Aires el 3 de noviembre de 1981, ratificado en Italia por la ley 32 del 18 de enero de 1983 y en vigor desde el 1° de enero de 1984. Según la ficha del INPS sobre el Convenio, se aplica a los trabajadores y a sus familiares y superstiti, sin importar la ciudadanía, que puedan hacer valer períodos asegurativos en Italia y en Argentina. Del lado italiano cubre, entre otros, los regímenes de invalidez, vejez y superstiti.

El mecanismo central es la totalización: los períodos aportados en los dos países se suman para perfeccionar el derecho a la prestación. Para totalizar se exige un mínimo de 52 semanas de aportes; los períodos menores acumulados en un Estado son igualmente considerados por el otro, tanto para el derecho como para el importe. En la práctica, los años de aportes argentinos del causante pueden completar los requisitos de la pensión indirecta italiana para sus familiares.

La solicitud desde Argentina no se presenta directamente en Italia. Los residentes en el país la presentan ante la ANSES (Administración Nacional de la Seguridad Social), como institución del lugar de residencia, que la transmite con los formularios del acuerdo al polo especializado del INPS: la Dirección provincial de Venecia. Los patronatos italianos presentes en Argentina y las oficinas consulares asisten gratuitamente en el trámite.

Cómo se cobra una pensión italiana en Argentina

El INPS paga pensiones en alrededor de 160 países. Desde el 1° de febrero de 2012, la gestión de los pagos en el exterior está a cargo de Citibank N.A., el banco seleccionado por el instituto mediante licitación europea. En Argentina, la primera cuota se localiza en una sucursal del Banco Macro: el beneficiario debe registrarse allí al cobrarla, y después puede pedir la acreditación en cuenta, en ese banco o en otro.

Una vez por año, Citibank verifica la acreditación de existencia en vida (accertamento dell’esistenza in vita) de quienes cobran fuera de Italia. El certificado lleva la firma del beneficiario avalada por un patronato, un consulado o una autoridad local habilitada. Para el familiar que cobra la reversibilidad desde Argentina, este control anual pasa a formar parte de la rutina: conviene devolver los formularios en plazo para evitar suspensiones del pago.

Un aviso práctico más. Cuando el titular fallece, corresponde comunicar el deceso cuanto antes, para frenar acreditaciones posteriores que no corresponden. Y si la pensión se depositaba en una cuenta italiana, esa cuenta queda bloqueada con el fallecimiento: explicamos el tema en la guía sobre las cuentas bancarias del difunto en Italia.

Cómo lo organizamos desde Rosario

El trámite previsional corre por la ANSES y los patronatos, que lo hacen bien y sin costo. Nuestro trabajo desde Rosario es otro: ordenar el conjunto. Distinguir qué es herencia y qué no; definir la secuencia entre renuncia o aceptación y pedido de los ratei; reunir las partidas y los poderes que Italia exige; y coordinar con profesionales italianos cuando la sucesión incluye bienes allá. La pensión suele ser una pieza de un cuadro más amplio, con una casa, una cuenta o un juicio sucesorio abierto en dos países.

Si estás frente a una sucesión con elementos italianos, te conviene mirar primero el panorama completo. Podés empezar por nuestra guía general sobre heredar bienes en Italia desde Argentina, que ubica ratei, pensiones y herencia dentro del mismo recorrido.

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