Si vivís en Argentina y tenés bienes o herederos en Italia, la ley que va a regir tu sucesión no es obvia. Para la Unión Europea la regla general es clara: se aplica la ley del país donde el causante tenía su residencia habitual al momento de la muerte. Pero vos podés cambiar ese resultado con una sola cláusula: elegir en tu testamento la ley del país de tu nacionalidad. Esa elección, conocida como professio iuris, es la herramienta central de la planificación sucesoria entre Argentina e Italia. Acá te explico cómo funciona cada regla, qué mira el derecho argentino y dónde pueden aparecer fricciones.
Una sucesión, dos sistemas que la miran distinto
Una sucesión con elementos en los dos países queda bajo la mirada de dos sistemas jurídicos a la vez. Del lado europeo, el Reglamento (UE) 650/2012 —el reglamento europeo de sucesiones— fija qué ley se aplica y qué autoridad interviene. Rige para las sucesiones abiertas desde el 17 de agosto de 2015.
Argentina, en cambio, no está vinculada por ese reglamento: es un Estado tercero. Sus reglas están en el Código Civil y Comercial de la Nación (CCyC), que tiene sus propios criterios. Ninguno de los dos sistemas “manda” sobre el otro. Cada juez o notario aplica las normas de conflicto de su propio país, y por eso el resultado puede variar según dónde se mire la sucesión.
Entender esa doble mirada es el punto de partida. Después viene la parte práctica: qué podés hacer hoy, con un testamento bien redactado, para que las dos miradas coincidan lo más posible.
La regla europea: la residencia habitual del causante
El artículo 21 del reglamento fija el criterio general: la ley aplicable a la totalidad de la sucesión es la del Estado donde el causante tenía su residencia habitual en el momento del fallecimiento. Es un criterio de unidad: una sola ley rige toda la herencia, estén los bienes donde estén.
La residencia habitual no es un dato formal como una inscripción registral. Se evalúa con los hechos: dónde vivías de manera estable, dónde estaba tu centro de vida familiar y social, con qué intensidad. Para la mayoría de los casos es evidente. Para vidas repartidas entre dos países puede no serlo, y esa incertidumbre es justamente lo que la planificación busca eliminar.
El mismo artículo trae una válvula de escape. Si de las circunstancias resulta que el causante tenía vínculos manifiestamente más estrechos con otro Estado, se aplica la ley de ese otro Estado. Es una cláusula excepcional, pensada para casos límite —por ejemplo, una mudanza muy reciente—, no una segunda regla general.
La ley designada puede ser la argentina: aplicación universal
Un punto que sorprende: la ley que el reglamento designa no tiene por qué ser la de un país europeo. El artículo 20 establece la aplicación universal: la ley designada se aplica aunque no sea la de un Estado miembro.
La consecuencia es directa. Si un ciudadano italiano vivía de manera estable en Rosario, para las autoridades europeas su sucesión se rige por el derecho argentino. El notario italiano que tramita los bienes en Italia tendrá que aplicar, en principio, un derecho extranjero: el nuestro. Eso es posible, pero agrega pasos, pruebas del contenido de la ley extranjera y tiempos.
Elegir la ley de tu nacionalidad: la professio iuris
El artículo 22 te da la alternativa. Cualquier persona puede elegir, como ley que rija toda su sucesión, la ley del Estado de su nacionalidad al momento de la elección o al momento de la muerte. Si tenés más de una nacionalidad —el caso de tantos ítalo-argentinos—, podés elegir la ley de cualquiera de ellas.
La forma importa. La elección debe hacerse de manera expresa, en una declaración que revista la forma de una disposición por causa de muerte —típicamente un testamento—, o resultar de los términos de esa disposición. No se presume ni se deduce de conductas: se escribe.
Elegida la ley, esa ley rige la sucesión entera desde la óptica europea: quiénes heredan, en qué proporciones, cómo se administra y se parte la herencia. Y la elección se mantiene aunque después te mudes de país. Ahí está su valor de planificación: fija una certeza en un elemento que la vida puede mover.
Caso 1: italiano residente en Argentina con bienes en Italia
Pensá en un ciudadano italiano —o ítalo-argentino con doble nacionalidad— que vive en Rosario y conserva un departamento en Italia. Sin testamento y sin elección de ley, desde la óptica europea su sucesión se rige por el derecho argentino: la ley de su residencia habitual.
Si en cambio otorga testamento y elige la ley italiana —la de su nacionalidad—, toda la sucesión pasa a regirse por el derecho italiano desde la mirada europea. Para los bienes situados en Italia eso simplifica: el notario italiano aplica su propio derecho, sin necesidad de probar el contenido de una ley extranjera. Si obtuviste la nacionalidad italiana por descendencia, o estás en ese trámite, te puede interesar cómo quedó el reconocimiento después de las últimas reformas: lo contamos en la nota sobre la ciudadanía italiana tras el decreto Tajani.
Caso 2: argentino residente en Italia
Ahora el espejo: una argentina que emigró y tiene su residencia habitual en Italia. Sin elección de ley, su sucesión se rige por la ley italiana, aunque conserve bienes y familia en Argentina.
Como tiene nacionalidad argentina, el artículo 22 le permite elegir la ley argentina en su testamento. La aplicación universal del artículo 20 hace que esa elección sea válida para las autoridades europeas, aunque la ley elegida sea la de un Estado tercero. Puede preferirla por coherencia con su patrimonio en Argentina, por la situación de sus herederos o por familiaridad con el sistema. No hay una respuesta única: es una decisión de planificación, no un automatismo.
La mirada argentina: domicilio y bienes inmuebles
Del lado argentino la regla está en el artículo 2644 del Código Civil y Comercial: la sucesión por causa de muerte se rige por el derecho del domicilio del causante al tiempo del fallecimiento. Pero respecto de los bienes inmuebles situados en el país se aplica el derecho argentino, sin excepciones.
A eso se suma la jurisdicción del artículo 2643: para entender en la sucesión son competentes los jueces del último domicilio del causante o, respecto de los inmuebles situados en Argentina, los del lugar donde están esos bienes.
La traducción práctica: un inmueble en Rosario o en Buenos Aires se transmite según el derecho argentino y ante la justicia argentina, diga lo que diga un testamento otorgado en Europa sobre la ley aplicable. La professio iuris europea ordena la porción europea de la sucesión; no obliga al juez argentino.
Fricciones posibles: acá no hay soluciones mágicas
Conviene decirlo sin vueltas: ninguna cláusula elimina del todo la coexistencia de los dos sistemas. La elección de ley alinea la mirada europea con tu nacionalidad, pero el juez argentino sigue aplicando sus propias normas de conflicto. En la mayoría de los casos las dos miradas convergen o se reparten el trabajo sin choque. En otros, hace falta ordenar la secuencia: qué se tramita primero, en qué país, con qué documentos.
El otro límite práctico es la legítima, la porción de la herencia que la ley reserva a los herederos forzosos. El derecho argentino la protege con porciones definidas: dos tercios para los descendientes, un medio para el cónyuge, un medio para los ascendientes (artículo 2445 del CCyC). El derecho italiano también reserva cuotas al cónyuge y a los hijos. Elegir una ley u otra puede cambiar los márgenes de tu planificación, pero ningún camino serio pasa por intentar borrar esas protecciones. Quien te prometa lo contrario te está vendiendo un problema.
Por qué conviene escribir la elección hoy
La residencia habitual es un criterio que se mueve con tu vida: una mudanza, una etapa larga en otro país, una jubilación repartida. La professio iuris, en cambio, queda fijada en tu testamento y sobrevive a esos movimientos. Por eso el momento de decidir es ahora, mientras planificás, y no cuando la sucesión ya se abrió y las reglas se aplican solas.
La elección de ley también ordena lo que viene después. La autoridad europea que intervenga en la sucesión —y que puede emitir el certificado sucesorio europeo, el documento que acredita la calidad de heredero en la Unión Europea— trabaja sobre la ley aplicable. Te contamos qué es y para qué sirve en la guía sobre el certificado sucesorio europeo para herederos argentinos. El Portal Europeo de e-Justicia resume, país por país, cómo funcionan estas reglas.
Desde Rosario analizamos tu cuadro completo: dónde está tu residencia habitual, qué nacionalidades tenés, dónde están los bienes y los herederos. Con eso se define si te conviene una professio iuris, cómo redactarla y cómo coordinarla con la parte argentina. Si querés ubicar esta decisión dentro del recorrido completo de una herencia con bienes italianos, empezá por nuestra guía sobre heredar bienes en Italia desde el exterior.