Desde el 1 de enero de 2025, si heredás bienes en Italia sos vos quien calcula y paga el impuesto de sucesión, no la Agenzia delle Entrate. El fisco italiano pasó de un modelo en el que liquidaba el tributo y te mandaba la boleta, a la autoliquidación: declarás, calculás y pagás con tus propios números. Para un heredero que vive en Argentina, el cambio es concreto: el riesgo del cálculo ahora pesa sobre vos.
La reforma llegó con el Decreto Legislativo 139/2024, publicado en la Gazzetta Ufficiale n.º 231 del 2 de octubre de 2024, y se aplica a las sucesiones abiertas a partir del 1 de enero de 2025. La fecha de apertura es, de regla, la del fallecimiento. Si el causante murió en diciembre de 2024, seguís bajo el régimen viejo; si murió en enero de 2025 o después, ya estás en autoliquidación.
Qué cambió con el D.Lgs. 139/2024
Antes de la reforma, el heredero presentaba la declaración de sucesión y esperaba. La oficina revisaba los bienes declarados, calculaba el impuesto principal y notificaba un aviso de liquidación con el monto a pagar. El heredero era, en la práctica, un espectador del cálculo: la responsabilidad técnica quedaba del lado del Estado.
Con la reforma, ese esquema se invierte. La reformulación del artículo 33 del D.Lgs. 346/1990 (el Testo Unico del impuesto de sucesiones y donaciones) establece que el impuesto principal lo determina el propio contribuyente dentro de la declaración. La Agenzia delle Entrate mantiene un control posterior y puede corregir errores u omisiones, pero ya no es ella quien pone el número inicial. La Circolare 3/E del 16 de abril de 2025 reunió las instrucciones operativas de todo este cambio.
El efecto es doble. Por un lado, se agiliza el trámite: no hay que esperar el aviso de la oficina para saber cuánto se debe. Por otro, se traslada la carga técnica al heredero, que debe valuar correctamente los bienes, aplicar la alícuota que corresponde según el parentesco y computar la franquicia exacta. Un error de cálculo ya no lo absorbe el Estado: puede derivar en un ajuste con intereses y sanciones.
Cómo y cuándo se paga: F24 y código de tributo 1539
El pago se hace con el modelo F24, el formulario unificado del fisco italiano. La Agenzia delle Entrate creó específicamente el código de tributo 1539 —“Successioni - Imposta sulle successioni - autoliquidazione”— con la Risoluzione 2/E del 10 de enero de 2025. Ese código identifica el impuesto principal autoliquidado y debe figurar en el F24 al momento del pago.
Los plazos se encadenan así:
- La declaración de sucesión se presenta dentro de los 12 meses desde la apertura de la sucesión.
- La autoliquidación se abona dentro de los 90 días siguientes al término para presentar esa declaración.
Para quien hereda desde el exterior hay un detalle práctico. La declaración se presenta por vía telemática con credenciales italianas (SPID, CIE o CNS). Si el heredero es no residente y no puede operar telemáticamente, la declaración puede enviarse en papel, por carta certificada, a la oficina competente, que es la del lugar de la última residencia del causante en Italia. Coordinar este paso con anticipación evita que el plazo de 90 días te encuentre sin poder pagar.
Pago en cuotas
No hace falta abonar todo de una sola vez. El régimen permite pagar al menos el 20% dentro del plazo y el resto en 8 cuotas trimestrales. Si el importe del impuesto supera los 20.000 euros, las cuotas pueden llegar hasta 12. Es una opción útil cuando el activo principal es un inmueble y no hay liquidez inmediata para cubrir el tributo.
Las alícuotas y franquicias siguen iguales
La reforma cambió el procedimiento, no las tarifas. Las alícuotas del impuesto de sucesión italiano se mantienen según el grado de parentesco con el causante:
- 4% para cónyuge e hijos (y demás descendientes en línea recta), con una franquicia de 1.000.000 de euros por cada beneficiario.
- 6% para hermanos y hermanas, con una franquicia de 100.000 euros por cada uno.
- 6% para los demás parientes hasta el 4.º grado, afines en línea recta y afines colaterales hasta el 3.er grado, sin ninguna franquicia.
- 8% para todos los demás sujetos, sin franquicia.
Conviene leer bien la tercera línea. La franquicia de 100.000 euros es solo para hermanos y hermanas. Los “demás parientes hasta el 4.º grado” tributan al 6% desde el primer euro, sin exención. Es un punto donde es fácil equivocarse al autoliquidar. Podés verificar el detalle en la tabla de alícuotas y franquicias de la Agenzia delle Entrate.
Impuestos hipotecario y catastral sobre inmuebles
Si en la herencia hay inmuebles en Italia, además del impuesto de sucesión se pagan dos tributos ligados a la transferencia de la propiedad: el impuesto hipotecario (imposta ipotecaria) del 2% y el catastral (imposta catastale) del 1%, calculados sobre el valor del inmueble. Cada uno tiene un pago mínimo de 200 euros en medida fija; sobre inmuebles se aplican en medida proporcional. Estos importes se suman al cálculo de la autoliquidación y también entran en el F24.
Cómo se valúan los bienes y qué controla el fisco después
El corazón de la autoliquidación es la valuación. Sobre los inmuebles, la base imponible del impuesto de sucesión se determina, de regla, a partir del valor catastral (la renta catastral revaluada y multiplicada por los coeficientes de ley), y no del valor de mercado. Sobre cuentas, títulos y participaciones societarias rigen criterios propios de valuación previstos en el Testo Unico. Aplicar el criterio correcto a cada bien es lo que evita, después, un ajuste.
Y “después” es la palabra clave. Que hoy calcules vos no significa que el fisco desaparezca. La Agenzia delle Entrate conserva un control posterior: puede revisar la declaración, corregir la liquidación y reclamar la diferencia si detecta bienes omitidos, valuaciones bajas o alícuotas mal aplicadas. Ese control se ejerce dentro de los plazos de prescripción del ordenamiento italiano. Por eso, autoliquidar bien la primera vez no es solo cumplir un trámite: es cerrar la puerta a un reclamo futuro que llegaría con intereses.
Adiós al coacervo sucesorio
Otra novedad relevante del D.Lgs. 139/2024 es la abrogación del coacervo sucesorio. Antes, para verificar el uso de la franquicia, se sumaban al activo hereditario las donaciones que el causante había hecho en vida al mismo heredero. Esa suma —el coacervo— podía reducir la franquicia disponible o hacerla desaparecer.
Desde el 1 de enero de 2025, esa regla ya no rige en la sucesión: se abrogó expresamente el artículo 8, apartado 4, del D.Lgs. 346/1990. El llamado coacervo donativo sobrevive, pero solo a los fines de la franquicia de las donaciones, no de la sucesión. En la práctica, el cálculo de la franquicia en una herencia se volvió más limpio.
Qué significa para un heredero en Argentina
El punto de fondo, para quien vive en Rosario, Buenos Aires o cualquier ciudad argentina y hereda bienes en Italia, es que el error dejó de ser gratis. Bajo el régimen anterior, si valuabas mal un bien la oficina lo corregía antes de cobrar. Hoy sos vos quien pone el número, y una valuación baja o una alícuota mal aplicada pueden volver como ajuste con intereses.
A esto se suma que Italia y Argentina no tienen un tratado contra la doble imposición en materia sucesoria: el acuerdo vigente entre ambos países cubre los impuestos sobre la renta, no las sucesiones. Existe sí, en el derecho interno italiano, el artículo 26 del D.Lgs. 346/1990, que permite deducir del impuesto italiano lo pagado a un Estado extranjero sobre bienes situados en ese Estado. Es un mecanismo técnico que hay que invocar y documentar correctamente.
Por eso, aunque el trámite hoy sea “hacelo vos”, conviene no hacerlo solo. Como abogada argentina especializada en sucesiones internacionales, coordino la parte argentina con notarios y abogados habilitados en Italia, que son quienes firman y presentan lo que exige el ordenamiento italiano. Si querés entender el circuito completo, desde la declaración hasta el pago, podés leer nuestra guía sobre heredar en Italia desde el exterior. Y si el activo principal es una vivienda, revisá también los pasos para heredar una propiedad en Italia desde Argentina, donde el impuesto hipotecario y catastral pesan de forma directa.
La autoliquidación no es motivo de alarma: es un procedimiento con reglas claras. Pero exige precisión, plazos cumplidos y coordinación entre dos jurisdicciones. Trabajarlo con tiempo, antes de que empiece a correr el plazo de 90 días, es la mejor manera de que la herencia italiana no se transforme en un problema fiscal.